Dr. Javier LaraOftalmología · Retina · Glaucoma
Ojo enrojecido, con los vasos de la conjuntiva dilatados, como en una conjuntivitis

Guía para pacientes · Superficie ocular

Conjuntivitis

Ojo rojo, lagrimeo, legañas. Casi siempre es leve y se cura sola, pero contagia mucho y a veces se confunde con problemas que sí son urgentes.

  • VíricaLa causa más frecuente en adultos. Los antibióticos no sirven para ella
  • Hasta 2 semanasEl tiempo que puede contagiar la conjuntivitis vírica
  • Mismo díaSi hay dolor, visión borrosa o molestia con la luz

Qué es

La conjuntiva es la capa fina y transparente que cubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Cuando se inflama, se llenan de sangre sus pequeños vasos y el ojo se pone rojo. Eso es la conjuntivitis.

Es uno de los motivos más habituales por los que alguien acude al oftalmólogo por su cuenta. La buena noticia: rara vez deja secuelas en la vista. La mala: la forma infecciosa pasa con facilidad de una persona a otra y puede tenerte varios días sin ir a trabajar o al colegio.

Vírica, bacteriana o alérgica

Vírica

Es la más frecuente en adultos. Suele empezar en un ojo y a los pocos días pasar al otro. El ojo lagrimea mucho, escuece, nota arenilla y a veces se hincha un ganglio delante de la oreja. Puede coincidir con un catarro.

Se cura sola, aunque puede tardar una o dos semanas, y a veces empeora antes de mejorar. El virus más habitual resiste mucho tiempo en toallas, pomos o mesas, por eso se extiende tanto en casas, colegios y oficinas.

Bacteriana

Aquí lo típico son las legañas espesas, amarillentas o verdosas, que pegan las pestañas al despertar. Es más común en niños. Las formas leves también suelen curarse solas; un colirio antibiótico acorta unos días las molestias y el tiempo de contagio.

Alérgica

El síntoma que manda es el picor. Afecta a los dos ojos a la vez, suele acompañarse de estornudos o mocos y empeora en primavera o con el polvo, el pelo de animales o los ácaros. No contagia.

Otras causas

Hay conjuntivitis por productos irritantes, por el uso de lentillas, por algunos colirios o cosméticos, por infecciones de transmisión sexual o asociadas a enfermedades de la piel o del sistema inmune. Son menos frecuentes y casi todas necesitan que alguien mire el ojo para distinguirlas.

Cuándo no es una conjuntivitis más

Una conjuntivitis molesta, pero no suele doler de verdad ni quitar vista. Si pasa algo de esto, puede ser otra cosa: una infección de la córnea, una inflamación interna del ojo o un glaucoma agudo, por ejemplo.

Pide que te vea un oftalmólogo ese mismo día si:

  • El ojo duele, no solo escuece o pica.
  • Ves borroso y no se aclara al parpadear.
  • La luz te molesta mucho.
  • Llevas lentillas y tienes el ojo rojo.
  • Es un bebé de pocas semanas con el ojo rojo o con legañas.
  • Sale muchísimo pus y vuelve a salir nada más limpiarlo.
  • Te ha saltado algo al ojo, o ha sido un producto químico.
  • No mejora tras una semana, o solo tienes afectado un ojo durante mucho tiempo.

Tratamiento

Vírica

No hay colirio que mate el virus, y los antibióticos no le hacen nada. Lo que ayuda es aliviar: lágrimas artificiales, a ser posible sin conservantes, y compresas frías sobre los párpados cerrados. Si al cabo de unos días notas la vista más borrosa, vuelve a consulta: a veces el virus deja pequeñas manchas en la córnea que sí se tratan.

Bacteriana

En los casos leves se puede esperar o usar un colirio antibiótico durante unos días. Si hay mucho pus, dolor o el ojo está muy inflamado, hay que explorarlo y a veces tomar una muestra antes de elegir el tratamiento.

Alérgica

Lo primero es no frotarse, por mucho que pique: rascar suelta más sustancias que dan picor. Ayudan el frío, las lágrimas artificiales frescas y las gafas de sol en la calle. Los colirios antihistamínicos funcionan bien. Los que solo blanquean el ojo no conviene usarlos a diario, porque al dejarlos vuelve el enrojecimiento con más fuerza.

Nada de colirios con corticoide sin que te miren el ojo

Es tentador usar ese colirio que sobró de la otra vez. Si lleva corticoide, puede alargar una conjuntivitis vírica, empeorar mucho una infección por herpes y, usado durante semanas, subir la tensión del ojo o favorecer la catarata. Los corticoides tienen su sitio, pero deben pautarse tras una exploración y con seguimiento.

Cómo evitar contagiar

La conjuntivitis infecciosa pasa sobre todo por las manos: te tocas el ojo, tocas un pomo, otra persona toca el pomo y luego su ojo. Cortar esa cadena está en tu mano, literalmente.

  • Lávate las manos con agua y jabón a menudo, y siempre después de tocarte los ojos o ponerte gotas. El gel desinfectante solo no basta.
  • Usa tu propia toalla y tu propia almohada, y lávalas con frecuencia.
  • Limpia las legañas con una gasa o pañuelo de un solo uso, de dentro hacia fuera, y tíralo.
  • No compartas colirios, maquillaje de ojos ni gafas. Tira el maquillaje que hayas usado estos días.
  • Que el cuentagotas no toque el ojo ni las pestañas.
  • Evita el contacto cercano, dar la mano o besos mientras el ojo siga rojo y lagrimeando.
  • Evita la piscina hasta que se cure.

Volver al trabajo o al colegio

No hay una regla única. Depende del tipo de conjuntivitis, de lo intensa que sea, de la edad y del trabajo que hagas.

  • Vírica: es la que más contagia. Se suele considerar contagiosa al menos una semana desde que empieza en el segundo ojo, y hay quien la alarga a dos. Si trabajas con enfermos, en una guardería o de cara al público, extrema el cuidado y consulta si debes quedarte en casa.
  • Bacteriana: con tratamiento, el contagio baja antes y los niños pueden volver al colegio más pronto. Cada centro tiene sus normas; pregunta en el tuyo.
  • Alérgica: no contagia, así que no hay motivo para faltar.

Si usas lentillas

Con el ojo rojo, quítate las lentillas y no vuelvas a ponértelas hasta que esté curado y te lo confirme el oftalmólogo. Tira las que llevabas y el estuche. Mientras tanto, usa gafas.

Un ojo rojo en alguien que lleva lentillas no se debe tratar como una conjuntivitis simple. Puede ser una infección de la córnea, que avanza deprisa y deja cicatriz si no se trata a tiempo. Por eso aparece en la lista de alarmas de arriba.

Otras veces el problema es la propia lentilla: el material, el ajuste, las horas de uso o la limpieza. Si te pasa a menudo, merece la pena revisar la adaptación. Cambiar a lentillas de un solo día o reducir las horas suele ayudar.

¿Tienes el ojo rojo y no sabes si es algo más?

Llama y te doy cita. Mirando el ojo con el microscopio se ve enseguida si es una conjuntivitis o necesita otro tratamiento.

976 22 27 05

Información basada en la guía de práctica clínica de la American Academy of Ophthalmology: Conjunctivitis Preferred Practice Pattern (2023), adaptada para pacientes. Es orientativa y no sustituye a una valoración en consulta.

Pedir cita · 976 22 27 05